Si bien lo que comentas sería un apoyo a la hora de consolidar una segunda lengua, es un mito que el consumir películas en el idioma original sea realmente decisivo a la hora de aprender un idioma, y algunos de estos mitos deberían desterrarse si de verdad queremos implantar un sistema educativo que sea eficiente en la enseñanza de lenguas. Hago un resumen de estos desde mis humildes conocimientos como filóloga inglesa.
Hasta los 9 años aproximadamente, y en base a lo poquísimo que sabemos de cómo funciona el lenguaje por las evidencias científicas de las que disponemos, el niño desarrolla la lengua por un único mecanismo: gracias a la comunicación. Es por esto que, en varios estudios, se ha comprobado como hijos de padres sordomudos, a los que sus padres exponían a la televisión con la esperanza de que aprendiesen, por ejemplo, el inglés que ellos no podrían enseñarles, no desarrollaban el inglés. Lo que sí demostraban es fluidez en el lenguaje de signos, y la fluidez en el inglés no la adquirieron hasta entrar en el sistema educativo y relacionarse con otros niños de manera habitual. Los niños no aprenden un idioma por osmosis: de ser así, en el corto período de tiempo en el que un niño desarrolla el lenguaje, sería incapaz de aprender por mimetismo las estructuras gramaticales que conforman una lengua, descartando las infinitas posibilidades que podrían darse de estructuras incorrectas. Los niños, aún con fallos (que se engloban en su mayoría en la hiper-corrección, como al decir "sabió" por "supo") aprenden a hablar correctamente muy rápidamente, lo que apoya las teorías de la gramática generativa de que el cerebro en cierta manera es el lenguaje, y que la manera de activarlo es la comunicación, y no la exposición, ya que sería virtualmente imposible adquirir la lengua materna como quien recopila información en una suerte de cajón de sastre.
Esto es así hasta los 9 años, y esa edad es crítica, pues a partir de ella la zona del cerebro en la que se encuentra la lengua o lenguas maternas se fosiliza, y cualquier lengua que se aprenda a posteriori ocupará una zona distinta del cerebro, más parecida a aquel cajón de sastre del que hablaba. Es por eso que será mucho más difícil para un adolescente o adulto adquirir una nueva lengua que para un niño, y por lo que tendrá que picar más piedra, en el sentido figurado. Los tristes casos documentados de niños que han crecido sin contacto humano hasta esa edad demuestran que el lenguaje no llega a desarrollarse completamente nunca pasada esa frontera, y si lo hace es solo a niveles de una L2. Encontraréis un caso en la "Trilogía de Nueva York" de Paul Auster, o si buscáis "Experimento prohibido": varias religiones han aislado a niños a lo largo de la historia con la esperanza de que se desarrollase en ellos la lengua divina o natural, la anterior a la torre de babel, y desgraciadamente esos niños no solo no desarrollaron la lengua divina, si no que fueron en su edad adulta individuos inadaptados, despojados por siempre jamás de la habilidad del lenguaje.
Continúo que el tema me apasiona y me enrollo mucho: ¿qué significa esto para el aprendizaje de una segunda lengua? Que los niños (o adultos) vean películas en versión original, o que reciban clases de biología en inglés (en las que el profesor habla y habla, pero en la que el estudiante jamás participa) sería como intentar aprender a tocar el piano escuchando a Beethoven. Algún superdotado habrá que lo logre, pero para el común de los mortales, la lengua se aprende hablando, y a tocar el piano se aprende tocando. Es por eso que me sorprende esta moda absurda de las clases en inglés, cuando hubiese sido infinitamente más útil tener hora de la comida en inglés, o patios, en la que los niños pudiesen realmente hacer un esfuerzo comunicativo, que es lo único que conseguirá que desarrollen el lenguaje de manera eficiente. Para todos aquellos que nos encontremos tras la barrera de los 9 años, además, será necesario combinar el esfuerzo comunicativo con clases de gramática y vocabulario que meteremos poco a poco en el cajón de sastre, y que a base de poner en práctica asentaremos.
Hago un inciso para intentar desterrar otro mito, y es el del profesor nativo. Os aseguro que es infinitamente más útil tener un profesor de inglés con acento de mi pueblo, que sepa transmitir las diferencias entre las estructuras sintácticas de ambas lenguas (es decir, que idealmente comparta la lengua materna con sus alumnos), que tener un profesor americano con un gran acento pero sin ningún conocimiento universitario de la materia que está impartiendo. Infinitamente mejor sería emplear a ese nativo como cuidador de niños, y que dejásemos de reírnos del profesor de inglés o del compañero con acento.
Este punto, el de no reírse de los esfuerzos comunicativos ajenos, es también clave para el aprendizaje de idiomas, pues es en el momento en el que la segunda lengua empieza a arraigar en el cerebro, en que todos los estudiantes pasan por una difícil encrucijada, y claudican debido a la inseguridad. Se considera que la mayor parte de hablantes de una segunda lengua detienen su evolución justo en el preciso momento en que se empiezan a asentar estructuras de la nueva lengua en el cerebro. Para hacerlo, se crea una zona temporal del habla en la que se mezclan estructuras de la lengua materna y de la nueva (es común ver en amigos que vuelven de vivir un tiempo fuera como empiezan a cometer errores en su propio idioma). Este es un momento de gran vulnerabilidad para el hablante, que de repente parece olvidar no solo lo aprendido si no su propia lengua, pero es fundamental que siga su aprendizaje, ya que este momento difícil pasará. La inseguridad suele hacer mella en este momento, y es aquí cuando la mayoría de estudiantes de una segunda lengua detienen su aprendizaje, en las cercanías de lo que sería un B1 o B2. La inseguridad y las burlas acaban con más estudiantes de idiomas que las películas dobladas.
Para resumir y lanzar unos consejos para el aprendizaje de idiomas, hago un análisis muy superficial de lo que considero son algunos de los problemas que nos encontramos en este país a la hora de aprender sobre todo el inglés: en el entorno educativo, falta de situaciones que propicien el esfuerzo comunicativo, y en el mundo adulto, fuera de las aulas, quitarnos colectivamente el sambenito de lo mal que hablamos, quitarnos los miedos e inseguridades, y arrancarnos a hablar, aunque sea "mal". Os aseguro que es mucho más útil y loable pedir un café con leche en vez de un latte en Cambridge diciendo "guancofiwizmilk" que hacer que te lo pida el amigo "porque no hablo bien". Pensad también la próxima vez que creáis que en algún país hablan el inglés mejor que nosotros, que seguramente sea porque han tenido que usarlo, y si no que se lo digan a todos los ingleses, americanos y franceses que estudian español como segunda lengua y no saben decir más que "amigo". Ver "Juego de Tronos" en versión original está genial, y con unas bases de conocimiento es muy útil para entrenar el oído, pero poco sentido tendrá aprender el inglés así si luego no hay ningún interés en visitar un país y poder hablar, aunque a nivel muy básico, con sus habitantes. Las lenguas, al fin y al cabo, están para comunicarnos, y no deberíamos perder de vista ese objetivo, que es el que hace que florezcan en nosotros. Y si no tenemos la oportunidad de comunicarnos en inglés con otras personas, y solo disponemos de las películas en versión original, al menos haced como aquella compañera mía de universidad que para practicar el inglés viendo películas le contestaba a la tele.
Mi profesión actual no tiene nada que ver con mi carrera, así que estoy segura de que habrá muchos desarrollos en la psicología cognitiva que se me escapan y que no estoy teniendo en cuenta, cualquier corrección será bienvenida. La intención de mi comentario es que no caigamos, como esas escuelas que han implantado el bilingüismo, en lugares comunes que no nos ayudan a crear sistemas educativos eficientes.